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De Jamaica a Pantone: Natasha Cunningham y Cloud Dancer

Dec 6, 2025

2 min de lectura

La artista visual jamaiquina Natasha Cunningham es una de las voces que definen el Color del Año 2026 de Pantone, Cloud Dancer , llevando la creatividad caribeña al escenario internacional. El artículo destaca sus reflexiones sobre el reinicio creativo y el papel de la calma y la concentración en su obra, valores que resuenan con fuerza tanto en su trayectoria artística como en el propio color.


La trayectoria artística de Natasha combina formación académica, experiencia profesional y una intrépida adopción de los medios digitales. Graduada del Edna Manley College of the Visual and Performing Arts, obtuvo su Licenciatura en Bellas Artes en Comunicación Visual antes de dedicar más de diez años al sector publicitario. Actualmente, dirige su propio estudio creativo, donde su práctica abarca las artes visuales, el diseño gráfico, el collage digital y el retrato, combinando el rigor conceptual con una narrativa vibrante.


Su trabajo ha recibido reconocimiento internacional. En 2022, apareció en la pantalla de bienvenida de Adobe Photoshop y sus encargos incluyen colaboraciones con marcas globales como Netflix, Apple, Adobe, Marvel, Rolling Stone y Hulu. Exposiciones en Leeds, Vancouver, Kingston y Nueva York han consolidado aún más su presencia en la escena creativa global.


En Instagram, Natasha compartió su entusiasmo por trabajar con Pantone. Escribió: «Tuve el enorme placer de charlar con @pantone sobre el reinicio creativo y cómo se ve en mí y en mi proceso creativo. Estoy sumamente agradecida y emocionada de ser una de las artistas destacadas en la presentación del Color Pantone del Año 2026, PANTONE 11-4201 Cloud Dancer☁️».



El color, descrito por Pantone como un blanco relajante y ondulante impregnado de serenidad, refleja el enfoque de Natasha hacia la creatividad, permitiendo espacio para la reflexión, la renovación y la exploración imaginativa.


Para los artistas caribeños, la presentación de Natasha es más que un reconocimiento personal. Es una celebración del talento regional a nivel global y demuestra que el Caribe continúa influyendo significativamente en el arte y el diseño contemporáneos. Su obra refleja una narrativa creativa tanto local como universal, arraigada en sus raíces jamaicanas, y se dirige a un público global.


Mientras Cloud Dancer se mueve entre la luz y lo etéreo, la visión artística de Natasha también lo hace, invitando al espectador a detenerse, reflexionar y explorar nuevas posibilidades. Su viaje nos recuerda que la creatividad caribeña no solo merece reconocimiento, sino que influye activamente en el diálogo global sobre arte y diseño.

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