
Este escultor cubano está redefiniendo los monumentos... y podría romperte el corazón
Gabriel Raúl Cisneros Báez, escultor cubano nacido en Las Tunas en 1990, destaca como una voz poderosa en la redefinición de la escultura pública y la monumentalidad en el arte contemporáneo. En un panorama cultural donde los monumentos a menudo sirven como herramientas de glorificación histórica, Cisneros adopta un enfoque radicalmente diferente, transformando el lenguaje del heroísmo para destacar la vulnerabilidad emocional, la fragilidad humana y la autorreflexión.
Reclamando el Monumento
Formado en la prestigiosa Universidad de las Artes (ISA) de Cuba y bajo la tutela del aclamado escultor José Villa Soberón, Cisneros es un experto en las convenciones del arte público. Sin embargo, en lugar de replicar grandes gestos de nacionalismo o triunfo, despoja al pedestal de la pompa para revelar la cruda interioridad emocional de la figura. Sus esculturas, elaboradas en resina para asemejarse al mármol o al bronce tradicionales, toman prestado el lenguaje formal de la estatuaria clásica, pero subvierten sus intenciones.
En lugar de héroes exaltados, encontramos torsos encorvados, bustos que acunan sus propias cabezas y figuras que parecen agobiadas no por la historia, sino por la emoción. No son monumentos a la victoria, sino meditaciones sobre el dolor, la soledad, el amor y las silenciosas luchas de la humanidad.
“Intento construir desde el cuerpo... gestos sencillos que transmiten algo profundo”, compartió Cisneros en una entrevista de 2022. “No se trata de perfección ni de fuerza; se trata de lo que se esconde en los pliegues de la piel o en la curva de la columna vertebral”
Esculpiendo el Sentimiento
La obra de Cisneros es profundamente táctil y psicológica. Utilizando resina de poliéster, a menudo pintada o acabada para evocar la piedra, crea esculturas que a la vez evocan y rechazan la permanencia de los monumentos tradicionales. El pedestal, símbolo desde hace mucho tiempo de poder y elevación, se convierte en una base no para la glorificación, sino para la meditación. Sus figuras se apoyan, descansan o se desploman sobre él, como si estuvieran hartas de las expectativas que se les imponen.
El busto, símbolo perdurable de la conmemoración, es rescatado. En las manos de Cisneros, se convierte en una figura que se reconforta, sosteniendo su propia cabeza con delicadeza, convirtiendo la monumentalidad en un gesto de cuidado y ternura. A través de estas sutiles transformaciones, invita al espectador a reconsiderar no solo qué conmemoramos, sino también cómo lo hacemos.
Emotional Architecture
Cisneros doesn’t just work in three-dimensional form, he constructs emotional architecture. His sculptures feel like pauses in a sentence, moments suspended in time where the body reveals what words often cannot. In this way, he blurs the line between public and private, outer form and inner life.
Sus exposiciones, como Forastero en tierra extraña y El Prestidigitador, han ganado reconocimiento internacional, no solo por su habilidad técnica, sino por el silencioso espíritu revolucionario que encierran. Cada pieza se convierte en una invitación a reflexionar no solo sobre la memoria cultural, sino también sobre la experiencia personal. ¿Qué significa sentir? ¿Llorar? ¿Mantenerse unido cuando nadie más lo hace?
Un monumento al yo
En un mundo repleto de grandes narrativas y estatuas descomunales, Gabriel Cisneros esculpe una alternativa: un monumento a la introspección, un homenaje a la resistencia serena. Su obra nos reta a preguntarnos: ¿De quién son las historias que celebramos? ¿Y si la verdadera fuerza reside en la transparencia emocional, en lugar de la abstracción heroica?
Al fusionar la forma clásica con el significado contemporáneo, Cisneros devuelve el monumento a la realidad, donde puede sentir, respirar y recordarnos nuestra humanidad compartida.
Para saber más sobre Gabriel Raúl Cisneros Báez y explorar sus obras recientes, síguelo en Instagram: @gabrielraulcisneros.










